DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA

La poesía nos ha acompañado desde nuestras primeras expresiones escritas, los primeros textos que se conservan son poesías pertenecientes a Enheduanna del siglo XXIII a.C.

La poesía es una pieza fundamental para la trasmisión y reflexión de las experiencias que vivimos, así como para transformar la realidad y ayudarnos a verla desde otro ángulo, tanto ahora como en periodos pasados.

En octubre-noviembre de 1999, durante su 30ª Conferencia General en París, la Unesco marcó el 21 de marzo como el Día de la poesía, a petición del editor Antonio Pastor Bustamante, con el objetivo de apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y fomentar la visibilización de aquellas lenguas que se encuentran en peligro.

Desde la Biblioteca de Navacerrada queremos celebrar este día sugiriendo unas recomendaciones bibliográficas que están disponibles en nuestra sala, dejando que hablen por ellas mismas.

SAFO

De la hermosa luna los astros cerca

hacia atrás ocultan luciente el rostro

cuando aquella brilla del todo llena

sobre la tierra…»

JULIA DE BURGOS. Obra poética I.

«Yo nada más alzaba los tímidos cadáveres…

Yo nada más caía gota a gota a la nada,

mientras un ojo abierto de tentación suicida

acechaba mi alma entre mi carne frágil»

OLVIDO GARCÍA VALDÉS. Y todos estábamos vivos.

«Gotas detenidas en la resina, flores

de luz, o si no, vivirá como invitada

de los campos, hallará el cuervo

que tuvo un ala blanca.

Pronto girará el año, vendrán

atardeceres silenciosos que se prolongan.¿Cuánta

agua ha de absorber la pared de los mohos?

De la ladera baja, del seno de la piedra

de la acacia y el lavadero de barro.»

YOLANDA CASTAÑO. Libro de la egoísta.

«Esta riqueza de estirpe no me pertenece. Fui conciliando el contorno de un desamparo mercenario, este proyecto. Pero me convierto en la larva del resto de los instintos. Arruino y mi desierto es fértil.

Devasta.

Hace tiempo que un animal vive nutriéndose del olvido».

CARMEN CONDE. Y el mar.

«Porque no la empapa el agua, aunque la cubra,

sino que de ella se rebosa

y fluye la mar, de la arena…

apuñados, bocanadas, mezclándole todos los

cuerpos

no retendríamos su agua; seguiría

bebiéndosela cordilléricamente.

Agua agua, todas las aguas del universo

sin, suyas, podérselñas quedar».

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