GANADORES I CONCURSO DE MICRORRELATOS «JOSÉ Mª RUBIO»

– La dejé encerrada en el gallinero.

– Y después ¿qué hizo con ella?

– La llevé arriba, al sanatorio, tal y como Ella me pidió.

– ¿Ella? ¿Quién? – El inspector empezaba a perder la paciencia.

-Nuestra Señora, claro.

Los dos agentes se miraron. El más joven intentó disimular una sonrisa. Entonces el detenido dijo en tono pausado:

– ¿Lo ven? Por eso Ella solo habla conmigo.

Dicho esto volvió a fijar la mirada en la pared, como había hecho durante todo el interrogatorio.

-En fin, parece que esto va para largo. Llama al cura, a la Archidiócesis y a todo el que se te ocurra y diles que la talla de la Virgen ha aparecido en La Barranca. ¡Ah! Y vamos a necesitar un médico …. especialista, ya sabes.

La dejé encerrada en el gallinero al amanecer.

Una apacible mañana otoñal decidí inhumar, bajo paja, la pesada cadena que tanta ilusión eclipsó; llegó su hora – decidí.

Aliviado de tal carga ascendí ingrávido y, acariciado por las nubes, volé entre picos tallados por las lluvias, los hielos, el tiempo…

Sobre las aguas del embalse, sereno y cristalino, deleitado por una embriagadora sensación de vértigo, vi reflejados mis alas, mis sueños y misterios desvelados de mi propio ser.

Desde aquella singular perspectiva, la contemplación de la nava sobre la que se dibujaba el pequeño pueblo y su montañoso entorno, me hizo llegar a la convicción de que el conformismo tan solo constituye un fino velo sencillo de rasgar.

La dejé encerrada en el gallinero. Ella no había utilizado esa palabra en el anuncio, que rezaba así: vivienda coqueta, fabricada en madera, techo impermeable, todas las comodidades: refugio en planta superior, zona exterior protegida del aire, aberturas de ventilación, ventanal con luz natural. Situada en la localidad más bella de la sierra, a un paso del embalse. Comparte terreno con la vivienda principal. Mejor ver.

Fuimos a visitarlo, deseosas de entrar en comunión con la naturaleza. Son solo 950 al mes, es muy asequible, ¡y yo vivo al ladito! dijo señalando el gran chalé de piedra.

Marta la empujó; yo eché el pestillo. Hace ya tres años. Eso sí: cada día dos del mes, siempre puntuales, deslizamos un sobre con diecinueve billetes de cincuenta por la puerta del voladero.

CUARTO CLASIFICADO
ENCUENTROS
José Luis Pulido

La dejé encerrada en el gallinero. El manual de triangulación decía: «Para explorar la Tierra, empiecen por pueblos pintorescos». Elegí Navacerrada. Error intergaláctico. Mi nave se estrelló junto al embalse. Salí disfrazado de pastor segoviano, el traje brillaba demasiado. Corrí hacia la Iglesia de la Natividad, sería buen centro de operaciones. Las puertas estaban cerradas. Una gallina me picoteó la pantorrilla. Quise usar el desintegrador, pero un señor me gritó: «¡Eso es privado!». Tropecé en la Fuente de los Ángeles. El agua helada me dejó azul. Desde el bar de la Plaza Gereda me vieron trepar al tejado del Ayuntamiento. «¡Otro turista borracho!», dijeron. Ahora, mi compañera Klaxor ronca entre gallinas. Su sensor térmico marca -5°C. Nunca mencioné que los alienígenas odiamos el frío. Ni el manual advierte sobre gallinas…

QUINTO CLASIFICADO
MI PLAN
Francisco Javier Hervás Alonso

La dejé encerrada en el gallinero. Mónica es una niña muy inquieta, así que no me dejó otra alternativa. No podía permitir que estropease mi plan. Hoy no. Un padre sabe bien lo que tiene que hacer en momentos así. Ya lo hacían mis padres conmigo, y al final, no era para tanto. Sé que hay otros lugares en casa, pero las demás habitaciones no tienen cerrojo, y en el trastero, aunque solo fuera unas horas, no había espacio suficiente para ella. Cuando se duerma, la limpiare un poco y la dejaré lista para que la encuentre Mónica por la mañana. Qué feliz se va a poner al ver su bici nueva. Ya puedo verla montando colina abajo en el Parque de la Huertona.

¡ENHORABUENA A LO SPREMIADOS Y GRACIAS A TODOS LOS PARTICIPANTES!

La entrega de premios se realizará durante un acto llevado a cabo el 27 de abril, ¡os avisaremos!

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